Inicio

Tuesday, January 21, 2025

Taller de Matías Amici

 

En agosto del 2022 hacía pocas semanas que yo conocía a Matias Amici. Yo venía de algunos años de problemas de vocación y de un contacto muy pobre con la pintura. De ir a la tela y pintar cualquier cosa, sin conocimiento, sin ninguna proyección y sin tener nada que ver un trabajo con el otro. A veces me deprimía y ni siquiera los terminaba.  No había ni línea de trabajo ni continuidad de estilo o temática, era todo muy infantil. 

Tuve un paso breve por la facultad de artes, a la vez que estudiaba abogacía, intentaba ser futbolista y tenía en el horizonte el oficio de hacer música. Algunas de esas cosas no sucedieron, otras siguen; pero lo que sí pasaba era que ir al taller de Amici despertó una revolución y resucitaba mi inclinación por el arte. Para mí el maestro, directa o indirectamente marcó el camino para siempre. Yo nunca me quise ir. El día que lo conocí, fui muy inocentemente con unas referencias de warhol y trabajos de colores primarios y que tenían que ver con composiciones simples; sin tener la más mínima idea de litografía. Pero que sirvieron para tomar una dirección, y ahí se generó una línea de trabajo. Yo volví a dibujar, a aprender recursos desconocidos, a conocer la prensa litográfica, lo que se podía hacer, el manejo de los rodillos y las tintas. Pero sobre todo, a cómo es la vida del taller, a presenciar un artista, a trabajar con un artista, y a tener un propósito, buscarle un sentido a la obra. 

Empezamos con unas fotos de alce en una autopista, que me habían llamado la atención; y a partir de ahí seguimos con un trabajo que desencadenó en todas las composiciones que pudimos hacer o se nos ocurrieron. 

Yo me rompía la cabeza para poder hacer algo interesante, pero lo que más me gustaba de esas mañanas era probar diferentes posibilidades, moviendo, jugando, ubicando papeles de distinta manera, inventando trabajos en el momento a partir de la improvisación. Olvidarme del tiempo, realmente. Y sentir que lo que se estaba haciendo ahí, podía llegar a tener sentido. Con esa seriedad, me trataba a mí el maestro. Y gracias a eso, esta sensación que tengo de seguir haciendo arte sigue hasta hoy. Y de querer convertirla en mi profesión. Ir los miércoles a la mañana al taller de Matías Amici, casi desde el primer día, se convirtió en el momento más esperado de la semana. Yo estaba frágil y bastante flaco de fe, y esas mañanas me salvaron. 

No comments:

Post a Comment